Luis Soler Guevara

 

 

Luis Soler Guevara

Europa Sur digital 18 julio 2006. Algeciras.


"El mundo del flamenco no es para mí un hobby, es mi vida"


Delineante de profesión, político por tradición familiar e investigador flamenco por vocación, convicción y pasión. Tres parcelas en las que ha movido su vida, Luis Soler Guevara. En ese orden se ha realizado y, por ese mismo orden, pasó de una actividad a otra hasta afincarse definitivamente en la que define como, "mi mundo": el flamenco. A él ha entregado sus últimos 20 años y trabajándolo continúa, dentro del Aula de Cultura Andaluza del Ayuntamiento de Algeciras.




MÁLAGA es su tierra natal, Algeciras la de adopción. Aquí llegó en 1967 para trabajar como delineante-jefe en el estudio de un gabinete de arquitectura, y marcó estela. "El arquitecto con el que trabajaba, en Málaga, Joaquín Cuello, lo trasladaron a Algeciras y con él me vine. Esa fue la razón de mi arribada aquí", expone. Ejerce su trabajo de delineante hasta 1994, con un paréntesis entre los años 79 y 83, que irrumpe en el mundo de la política. "La política la llevo como una tradición familiar. Mi padre era comunista y toda la familia de mi madre republicana. Me afilié al PCE en Málaga siendo estudiante; con él colaboré en la época de la clandestinidad y ya en Algeciras, fui en su lista a las primeras elecciones democráticas con el número dos, detrás de Paco Esteban. Ganamos los comicios y accedí al cargo de teniente alcalde concejal de Urbanismo, hasta 1983", relata su entrada en la política institucional. Durante la legislatura fue el máximo responsable del PGOU, Plan General de Ordenación Urbana, que se aprobó por unanímidad el 22 de marzo de 1983, y sobre él que dejó redactado un libro de propuestas para su desarrollo. "Algo o mucho de ese plan se ha realizado aunque, como es lógico, también ha tenido muchos cambios", admite. Pero la política, en la que entró convencido, terminó defraudándole. "Unos meses antes de finalizar la legislatura dije que dejaba la actividad política y el PCE, cosa que hice pública y cumplí tras la sesión plenaria municipal del 22 de marzo del 83, en la que se aprobó el PGOU", precisa. Indagamos los motivos de tan fulminante decisión. "Se fueron acumulando situaciones que me llevaron al descontento en mi propio partido y la clase política en sí, al ver que no se producía el cambio político que yo soñaba. Empecé a dudar y de las dudas pasé a la falta de ilusión para seguir luchando por mis ideales, en los que antepongo siempre el bienestar colectivo a los intereses particulares", resume. Fiel a su palabra finalizada la legislatura, retorna a Málaga y vuelve a su profesión de delineante. Entre ella y el mundo de la cultura, con especial dedicación al flamenco, llena el vacío que le dejó la rex pública. En Málaga y desde Málaga, se vuelca de lleno en el arte flamenco. Imparte cursos en institutos, universidades y ateneos de diversas provincias andaluzas; da conferencias en destacados foros; escribe libros, dos de ellos dedicados a Antonio Mairena que le suponen el premio de Periodismo y Ensayo 1992 de la Fundación Antonio Mairena y, en 1997, obtiene por su obra Testimonios Flamencos el Premio Nacional de Flamenco. Todo ello al margen de artículos en diarios de la comunidad andaluza, programas flamencos en emisoras de radio y TV, entre otras múltiples actividades. En esos años 90, el signo político de Algeciras ha cambiado. Gobierna el PA con Patricio González de alcalde que a la vez, es concejal de Cultura. La ingente labor de Luis Soler, no le pasa desapercibida. Quiere montar el Aula de Cultura Andaluza dedicada al Flamenco, y contacta con él. Le propone ser responsable de la misma. "El proyecto me ilusionó, acepté, y volví Algeciras en 1999. Desde entonces al frente ella sigo", comenta. Un tiempo en el que, con el aula, ha hecho cinco cursos de flamenco con alumnos de los institutos de la ciudad en los que han participado más de 5.000 educandos; cursos de los que en la actualidad imparte dos más, uno en la Escuela Politécnica Superior de la UCA y el segundo en centros docentes, desde la Fundación José Luis Cano. Al mismo tiempo escribe dos libros, Las cantiñas de Cádiz, y El cante de la malagueña; labor que amplía con la coordinación de la revista Al-Yazirat, con 14 números editados desde la fundación, y escritos en otras especializadas del género.

¿Cómo definiría los tres quehaceres a los que se ha dedicado? "Delineante es mi profesión; la política, incrementó mi cultura y sentido de las responsabilidad, me abrió horizontes nuevos, conocí su parte positiva que, para mí, desbanca a la negativa, y creo haberme realizado en ella. Pero ante todo me quedo con esa cultura tan impresionante que encierra el flamenco. No admito que me lo califiquen de hobby; no, no lo es: Es mi mundo", sentencia. Tres artes, el geométrico, el de gobernar y el del cante grande, marcan su estela de vida.