Jose Losada Santiago EL CARRETE

 

 

 

 

PEPE CARRETE

 

Una de las mejores personas que he conocido en mi vida, siempre está para lo que quieras.

Nace a principios de los años 40 en Antequera, aunque muy joven se desplaza a la capital , Málaga.

Bailaor único, singular, de estilo muy peculiar.

Empezó muy joven de la mano de ese cazatalentos que fué Antonio Rosa Ortíz "Niño de Almería", con tan solo 10 años en el Refugio, tablao de Calle Marquesa Moya.

Para posteriormente en los años 50 trabajar en el Hotel Remo de Torremolinos y en las Bodegas el Pimpi,

Estuvo tambien en los comienzos (años 1.963) de la Gran Taberna Gitana de su amigo Antonio Rojas.

Posteriormente (año 1.966) en el tablao de Torremolinos El Jaleo de su buena amiga Maria Guardia Gómez "Mariquilla"

Estuvo tres años (1.969-1.973) en la Sala de Fiestas "La Cueva de la Alhambra" de Torremolinos, haciendo pareja con Carmen Caracuel. Todo un lujo esta Sala de Fiestas.

De este último tablao, pasó varios años viajando y trabajando por todo el mundo (Marruecos, Finlandia.....)

Es concocido en todo el mundo.

Tuvo durante 3 años su propio tablao, el Rincón Flamenco de Pepe Carrete.

Por el año 1.983-84 lo encontramos trabajndo en el tablao Pepe López (anteriormente El Jaleo, antes nombrado).

Actualmente trabaja desde hace 5 años en el Tablao Los Tarantos de Playamar (Torremolinos), junto a Trini Santiago, otra bailaora, pa echarle de comer aparte.

También da clases de Baile Flamenco en Torremolinos, donde vive desde hace más de 20 años.

Ha estado trabajando con los mejores.

Amigo y compañero de Enriqueta "La Repompa", Pepa Vargas "La Tembleca", El Tembleque, Carmen La Terremoto, La Quica, Pepito Vargas, Farruco, Carmen Amaya, Mariquilla, etc...

 

 

 

FOTOS DE PEPE

 

Con el bailaor Rafael de Carmen.

 

Pepe con Carmelilla Terremoto y El Charro.

 

 

De izquierda a derecha de pié

1ª Fila: Sandra, Pepita Segura, Enrique Naranjo, Teresa, pareja amigos de Chiquito, Luis Javier, Pepita, Mnaoli, Chiquito, MariCarmen y Paco

2ª Fila: Teresa, Paco Gutiérrez, Mariquilla, Emi Bonilla, Loli París, Carmelilla Terremoto, Conchita Mérida y Paca Grimaldi (viuda de Manuel Montoya)

Parienta de Juanma, Juanma, Paco Roji, Carrete y amiga de Loli-Carmen.

 

LA GRANIZADA. José "El Carrete", bailaor: «A mí me cogieron las hambres más grandes del mundo»
Tiene un don de palabras que no precisan ser bien pronunciadas / Ha tenido, 'oficiales', cuatro mujeres / Es un corazón lleno de anécdotas que afloja el tablao en Los Tarantos


UNA ENTREVISTA DE GEMA MARTÍNEZ/

FIGURA. José vive en Torremolinos. / SALVADOR SALAS

22 julio 2.006. Diario Sur.


Que digo que... supersticiosos no somos ¿no?

¿Nooo! No hija, no. Nada, nada de eso. ¿Nada, nada! Gloria bendita, gloria bendita. ¿Qué graciosa!

José, ¿bailando desde que tenía uso de razón?

Desde que tenía cinco años, reina mía. Buscándome la vida por las calles, por las tabernas... Porque en aquellos tiempos -en el año 45- tenías que ir a la calle a buscar las habichuelas. Había mucha hambre. A mí me cogieron las hambres más grandes del mundo. Tómate esto, que está fresquito. Primero tómate esto, que vienes 'acalorá'. ¿Qué graciosa es! (risas).

¿El baile se lleva en la sangre?

Que Dios me ha dado esto, guapa mía. Esto es así. Estoy muy orgulloso. Yo soy un privilegiado de la vida. Siempre soy el mismo: no cambio. Aunque fuera millonario. No cambio. El mismo: Carretillo.

Carretillo.

Carretillo. Carrete.

¿De dónde viene?

De mi madre. A mi madre, en el puerto, la llamaban La Carreta: «Mira, ahí viene La Carreta con el Carretillo pequeño». ¿Oh! No tiene historia eso.

Y ha bailado con los más grandes: con La Repompa, Los Vargas, Antonio el Bailarín, Gades, La Chunga...

Con los más grandes, cielo. Con todos. He bailado y me han visto bailar. Con La Repompilla; era una chiquilla y empezamos juntos. La Cañeta, Pepito Vargas, todo, todo. Los Vargas...

Y ha bailado por todo el mundo y para gente importante.

Importante. ¿Digo! En Noruega. Con los reyes de Noruega. P'a reyes, p'a condes, p'a príncipes... P'a los príncipes de España también. Cuando Juan Carlos era príncipe. En Torre Blanca del Sol hicieron una fiesta y trajeron a los príncipes de España. Te estoy hablando de hace 35 años.

Y bailar para reyes tiene que dar miedo, ¿no?

¿No! Si yo lo que quería era comer. Yo iba a hartarme de comer y los reyes estaban encantados. Me llamó, me saludó el hombre, por cierto. Muy educado. Don Juan Carlos me cogió y me dio la mano: «Muy bien, chavalito, lo has hecho muy bien».

Es increíble lo que sigue aguantando en un escenario.

Sí, todo lo que me echen. No tengo hartura. Cuando tiro pa'lante y me pongo a bailar no pueden conmigo. Lo reconozco yo mismo. A los guitarristas los reviento. No pueden conmigo, no pueden (risas). No sé, es algo que se me mete en el cuerpo. Cuando escucho una guitarra y salgo al escenario es como si se metiera algo dentro de mí. Yo mismo no lo entiendo. Yo empecé a bailar en el 56 aquí mismo, en una sala de fiestas que era El Mañana. Aquí, aquí mismo: debajo de donde estamos sentados. Todavía hay losetas que tienen boquetes de mi taconeo.

¿De dónde viene lo de meter pasos de claqué?

De cuando era niño. Me acuerdo del cine, El Rialto, en calle del Carmen. Bailando me daban una gorda, una chica y, ¿sabes para que era? Para hartarme de comer en Huelin. ¿Y sabes cómo me hartaba de comer?: Yo iba a ver a Fred Astaire, que yo me creía que bailaba bulerías... En la pantalla también salían banquetes, con pollos en la mesa. Mira, te juro por Dios, ¿la hambre que tenía! Yo veía los banquetes en la pantalla y con eso almorzaba. Y cuando salía del cine...¿engañado! Al salir del cine había una señora vendiendo batatas, y claro yo, con el hambre que tenía, pues hacía así y ¿pum!, me llevaba una batata. Te lo juro por Dios. Hemos pasado mucho.

Y le conoce todo Torremolinos, ¿no?

¿Oh!, aquí soy un dios. Me conoce toda la gente; me quiere. Yo estoy muy orgulloso de Torremolinos. Los mejores espectáculos han estado aquí. Paco de Lucía y Camarón me perseguían para verme bailar: «Vamos en busca del monstruo». Venían de La Línea expresamente para pasar conmigo el viernes y el sábado, y el domingo se iban. Los dos, los dos. A veces subían arriba a mi casa y me decían: «Pepe, recita con la Biblia». Y yo abría la Biblia y empezaba a leer, inventándolo todo y Paco me tocaba la guitarra mientras yo recitaba.

Muchas juergas.

Muchas juergas, y Paco detrás mía y... vamos, hemos sido uña y carne, Paco, yo y Camarón. En lo años 70 éramos temibles. Todos nosotros. ¿Tú sabes lo que se ha visto ahí en los años 70? Con La Mariquilla, en El Jaleo. Paco de Lucía, Sabicas... y en la Taberna Flamenca también. Yo la última vez que vi a Carmen Amaya -tuve esa suerte- salió del Cervantes, llorando esa mujer. ..

¿Llorando?

Te lo juro. Salió del Cervantes y yo estaba con Antonio El Chaqueta; El Chaqueta de la Línea, un Chaqueta que hay muy famoso: Antonio El Chaqueta. Y ella salió del Cervantes llorando, te lo juro, y el representante le dijo que iban a ver a un niño que bailaba muy bien. «Sí, vamos a entrar, que estoy triste». Yo vi a esa mujer llorando. Ella se sentó en la silla, me miró, me tocaba la guitarra el Cubano Africano y me cantaba El Chaqueta. Bailé. Me llamó: «Siéntate aquí». Empezó a hablarme, a darme besos, a acariciarme y esa mujer llorando, y digo: «Tita, porqué llora usted». «Porque se han portado muy malamente en el teatro conmigo». ¿Fue la última actuación! A los tres meses murió. En el 62.

Es una historia triste.

No se había llenado el teatro. Ella venía triste de lo del Cervantes y yo no sabía como alegrarle a esa mujer el corazón. No sabía si bailarle por alegrías, si bailarle por... Dije, ¿mira! y me puse un traje de gitana...y Carmen cuando me vio... (risas). Le quité las penas; tanto que le dio por comer. Eso no se lo he contado a nadie. Yo quería quitarle las penas, lo juro por Dios. Fue feliz esa mujer. La risa que le entró, y la felicidad. Le cambió hasta la cara. Yo bailé bien en la primera parte, pero en la segunda quería hacerla reír. Yo tenía 21 años, yo rompía el tablao. Yo hacía así y el tablao aflojaba. La hice reír, y soy feliz por eso, porque dos o tres meses antes de morir...

Eso es grande, José.

Eso lo tengo dentro yo. Eso no se lo he dicho a nadie todavía y eso es verídico. Me cogió, me abrazó: «Venga, llévame a comer, que tengo hambre». Tuve la suerte de bailar para ella vestido de mujer, para hacerla reír, para quitarle las penas que tenía esa mujer. Era mundial. He vivido y he corrido. Todo por derecho. Todo.